miércoles, 6 de enero de 2016

La moral que podemos

Es un inconciente; yo cruzaba la calle corriendo y el estaba ahí,con su sonrisa resplandeciente siguiendo mis pasos con la mirada, yo lo vi y miré hacia abajo y seguí corriendo .
Llegué pensativa a casa, no me podía concentrar en la rutina, ni siquiera encontraba las llaves...me habrío la puerta cris ;mi marido, y me dijo que había dejado las llaves en la mesa para  llevarle el desayuno a jiobana y cuando salí las deje.
 Q cabeza la mía .
 Cristian trabaja; jiobana esta en natación con su hermano y yo... sigo pensando en la sensación que me dejo esa sonrrisa,  me la quiero sacar de la cabeza pero viene a mi involuntariamente cada ves que puede.
 Comienza a alarmarme...y comienzo a analizar esas cosas de la vida que nadie habla abiertamente ...es normal que pience en otro hombre que no sea mi marido? Esas cosas que alguna vez sentí como cosquilleo, puntazos, ganas de sonreír todo el tiempo, esa energía diferente que se siente cuando conocemos a alguien especial, voy a volver a S entirlas? O será que  es una etapa de mi vida que ya pasé y tengo que aprender a superarlo y desplasarlo por la alegría que te trae una familia bien constituida? Hay sensaciones a las que tenemos que renunciar de por vida?

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